Se acabaron las negociaciones. No ha habido acuerdo, así que después de un mes y medio de incertidumbres sobre nuestro futuro, nos quedamos en casa. Ha sido un palo muy grande, pero la verdad es que hacíamos números y las condiciones no eran rentables.
El viernes le enviamos un mail a Peter y a John, agradeciéndoles la confianza que pusieron en nosotros al venirnos a buscar.
Ha sido un fin de semana triste.